Hay juegos que no solo buscan asustar, sino también dejar una marca en el jugador, obligándolo a recordar, interpretar y hasta reconstruir los fragmentos de una experiencia incompleta. Supernormal, un videojuego independiente lanzado en enero de 2024, es uno de esos títulos. No llega con el respaldo de una gran distribuidora, ni con la publicidad arrolladora de una superproducción, pero su propuesta es clara: continuar la herencia de obras que nunca llegaron a completarse. Es, en esencia, el hijo del icónico P.T. y del fallido Allison Road, pero con una identidad propia construida desde la intimidad del desarrollo independiente.
El desarrollo de Supernormal surge en un momento donde el vacío dejado por la cancelación de Silent Hills sigue siendo palpable entre los amantes del terror en los videojuegos. La demo P.T., creada por Hideo Kojima junto a Guillermo del Toro y Norman Reedus, dejó una huella al ofrecer una experiencia innovadora y aterradora que cautivó a muchos. Sin embargo, su abrupto fin dejó a la comunidad con la esperanza frustrada de un nuevo referente en el género. En ese contexto, Allison Road apareció como una posible continuación, aunque su desaparición también confirmó la dificultad de revivir aquella fórmula. Así, títulos como Supernormal nacen para recoger esas influencias y construir su propio camino en el oscuro mundo del horror digital.

Es aquí donde entra en juego Supernormal, desarrollado aparentemente por una sola persona —un hecho que, en sí mismo, ya lo convierte en una rareza valiosa—. Desde su aparición en Steam, generó expectativas entre los fanáticos del terror en primera persona. Su nombre, que juega con la palabra “paranormal”, ya da pistas de su temática. Pero lejos de ser una copia o un homenaje vacío, el juego se adentra en su propio terreno, usando las referencias mencionadas como un trampolín
La historia es tomando en cuenta la ambientación, pero profunda en su ejecución. El jugador se pone en la piel de un detective que llega a un apartamento para investigar la desaparición de la hija del Sr. Tanaka, un viejo amigo. Lo que encuentra no es una escena racional: sangre en las paredes, desorden, oscuridad. Lo que comienza como una pesquisa policial se transforma en un descenso hacia lo sobrenatural, con elementos ocultistas, presencias espectrales y símbolos que alteran la percepción del espacio y del tiempo.
El departamento, que podría estar ubicado en cualquier ciudad del mundo, se convierte en un laberinto psicológico donde las reglas físicas dejan de aplicarse. La narrativa no se impone con grandes cinemáticas ni diálogos extensos, sino que se construye con notas, detalles visuales y pequeños eventos interactivos. Es un terror que se insinúa, que se acumula lentamente y estalla en momentos precisos, como los mejores relatos de horror clásico.
Uno de los puntos más interesantes de Supernormal es su apuesta por una jugabilidad pausada y observacional. No hay combates, no hay acción desenfrenada, ni un HUD recargado. El jugador camina, observa, escucha y registra. Esta aparente simplicidad esconde una mecánica de juego efectiva: la observación y la atención al detalle son esenciales para avanzar.

Uno de los recursos más llamativos es el uso de cámaras de vigilancia con visión nocturna, que recuerdan a sagas como Paranormal Activity. Este recurso, junto al excelente uso del sonido envolvente, genera una atmósfera claustrofóbica que atrapa desde el primer momento. El jugador puede alternar entre diferentes vistas, captando detalles que se escapan al ojo humano y que muchas veces revelan lo invisible: figuras que se asoman, sombras que no deberían estar, puertas que se cierran solas.
Además, el juego integra la posibilidad de interactuar con los entes mediante voz, utilizando el micrófono. Esta mecánica añade una capa de realismo perturbador: el jugador puede hablar directamente con lo desconocido. Aunque la función solo está disponible en inglés y puede presentar dificultades con ciertos acentos, la experiencia es única. Para quienes prefieren una interacción menos directa, el juego ofrece una alternativa basada en respuestas por golpes: dos para “sí”, tres para “no”. Este pequeño detalle, casi de película de terror clásico, intensifica la sensación de aislamiento y misterio.
Desde el primer minuto, Supernormal apuesta por un estilo visual realista, posiblemente gracias al uso de Unreal Engine 5. La calidad gráfica sorprende, sobre todo considerando que es un proyecto independiente. El departamento donde ocurre todo está modelado con un nivel de detalle exquisito: los muebles, los objetos cotidianos, la iluminación tenue… todo contribuye a una ambientación creíble y, por ende, más aterradora.

La linterna —un clásico del género— se convierte en el único recurso para iluminar la oscuridad, pero incluso esta herramienta se ve afectada por interferencias, fallos, parpadeos, el entorno cambia sin previo aviso, y la repetición de ciertos eventos contribuye a una sensación de bucle temporal, muy al estilo de P.T.. Pero lo más destacable es el diseño sonoro: ruidos ambientales, susurros, golpes, interferencias… cada sonido está estratégicamente colocado para alterar el ritmo cardíaco del jugador. Jugar con audífonos no es una sugerencia, es una condición para vivir la experiencia completa.
A diferencia de otros títulos que se extienden artificialmente para justificar su precio o duración, Supernormal ofrece una experiencia compacta y contundente. Puede completarse en menos de dos horas, pero esto no es una debilidad. El juego está diseñado para vivirse en una sola sesión, como una película de terror intensa. No hay relleno, no hay misiones secundarias. Todo lo que aparece tiene un propósito narrativo o emocional.
Algunos jugadores han criticado la lentitud del personaje o la imposibilidad de correr, pero estos detalles no son descuidos: forman parte del diseño. Supernormal no quiere que el jugador escape, sino que permanezca, que sienta el peso del entorno, que camine lento, que observe. Es un juego que obliga a estar presente, sin la distracción de las mecánicas tradicionales.
Lo más prometedor de Supernormal es que no se trata de un proyecto aislado. El desarrollador ya ha anunciado una secuela, titulada Supernatural, que promete expandir el universo y profundizar en las mecánicas. Si bien aún no hay muchos detalles, el hecho de que una experiencia tan contenida y experimental haya generado suficiente interés como para continuar ya es digno de atención.
El juego no busca reemplazar a P.T., ni competir con títulos como Visage o Outlast. En cambio, se posiciona como un tributo valiente y personal, una demostración de que el terror aún puede ser íntimo, psicológico y profundamente perturbador sin depender de grandes presupuestos.
Supernormal es una experiencia que merece ser vivida por cualquier amante del terror narrativo. No es un producto perfecto, pero lo compensa con autenticidad, atmósfera y una clara visión artística. En una industria donde muchas veces el miedo se convierte en espectáculo, este juego recuerda que lo verdaderamente aterrador ocurre en el silencio, en la repetición, en lo que no podemos explicar.
Un título que nace de las cenizas de otros, pero que brilla con luz propia. Una muestra más de que el horror independiente sigue vivo… y acecha en los rincones más oscuros del alma digital. Si quieres un plus sobre este juego, aca te dejamos a un video donde se detalla un poco mas la experiencia de este juego y lo que conlleva.







