En el mundo actual, dominado por lo digital, muchas personas siguen pensando que regalar un videojuego es algo propio de niños o adolescentes, sin embargo, esa percepción quedó obsoleta hace ya muchos años. Hoy, los videojuegos son una forma de expresión cultural, una industria multimillonaria y, sobre todo, una pasión compartida por millones de personas de todas las edades.
Pese a esto, cuando llega el momento de dar un regalo, muy pocos piensan en los videojuegos como opción. Por lo general se recurre a las soluciones de siempre: calcetines, ropa o algún objeto genérico que probablemente terminará olvidado en un cajón. La realidad es que, para quienes disfrutan del gaming, recibir un juego, una skin o incluso saldo digital puede ser uno de los detalles más significativos y personales.
El medio de los videojuegos ha evolucionado hasta convertirse en una de las industrias culturales más potentes. No es solo un pasatiempo: detrás de cada título hay desarrolladores, artistas, músicos y narradores creando experiencias que pueden emocionar tanto como una buena novela o una película.
Pese a ello, aún persiste cierto desconocimiento, para muchas personas ajenas a este mundo, el videojuego sigue asociado a imágenes simplistas: personajes animados, acción constante o juegos infantiles. Pero basta con observar plataformas como Steam, Xbox o PlayStation para descubrir un catálogo inmenso, donde caben desde shooters tácticos hasta narrativas profundas y reflexivas. El regalo de un videojuego, entonces, no es solo un objeto digital, es la posibilidad de vivir historias, descubrir mecánicas nuevas, compartir tiempo con amigos o incluso explorar géneros poco conocidos.

Uno de los principales obstáculos para regalar un videojuego digital es el desconocimiento. ¿Cómo saber qué título le gustará a esa persona? La clave está en las listas de deseados.
Plataformas como Steam permiten a cada usuario crear una lista personalizada donde va agregando los juegos que le llaman la atención, desde clásicos hasta novedades, esas listas funcionan como una caja de los gustos y prioridades de cada jugador.
Steam, por ejemplo, permite además compartir la lista de deseados mediante un enlace. Algo similar ocurre en Xbox, donde la opción de compartir la lista es igualmente sencilla. Solo hace falta preguntarle a esa persona por su perfil o por su enlace, y con eso se puede saber exactamente qué títulos le interesan.
Más allá del aspecto práctico, regalar un videojuego tiene un componente emocional difícil de explicar a quien no lo ha vivido. Ver aparecer en pantalla ese mensaje que dice “Has recibido un regalo”, acompañado del nombre de un amigo o familiar, puede tener un impacto profundo, no se trata solo de un producto: es tiempo, diversión, exploración, y en muchos casos, recuerdos que quedarán ligados a ese detalle.
En Steam, por ejemplo, es posible personalizar el mensaje que acompaña al regalo, e incluso programar su entrega para una fecha específica. Xbox también ofrece opciones similares, aunque con un enfoque ligeramente distinto: allí se envía un código que la persona puede canjear cuando lo desee.
Para quienes prefieren algo más práctico, siempre existe la opción de regalar saldo digital. Tarjetas de regalo de Steam, Xbox, PlayStation, Google Play o incluso de otras plataformas permiten convertir el dinero en crédito virtual, que luego el jugador podrá usar para adquirir lo que prefiera.
Esto resuelve el problema del “no sé qué juego elegir”, dejando la decisión final en manos del destinatario. Existen incluso marketplaces online donde se pueden adquirir códigos digitales de forma legítima, aunque siempre es recomendable usar plataformas oficiales o servicios reconocidos para evitar problemas.

Al final, regalar un videojuego digital no es solo una cuestión de gustos o modas. Es comprender que el gaming forma parte de la vida de millones de personas. Así como en otra época regalar un libro, un disco o una película era una forma de compartir cultura, hoy lo es dar un videojuego.
No hay que olvidar un detalle importante: el catálogo de videojuegos es infinito, desde motores open source como Godot hasta Juegos olvidados de consolas antiguas, siempre hay algo nuevo por descubrir. Quienes llevan años dentro del medio, como en el caso de muchos creadores de contenido y comunicadores especializados, saben bien que detrás de cada título hay una historia esperando a ser contada.
No hace falta complicarse. Ya sea un juego puntual, un código digital o una tarjeta de regalo, cualquier detalle relacionado con los videojuegos puede alegrarle el día a esa persona cercana. Y en el fondo, eso es lo que importa: compartir, descubrir y disfrutar juntos el enorme universo del gaming, más allá de modas o prejuicios.







