A dos décadas de su lanzamiento, la Xbox 360 no solo sigue funcionando, sino que está viviendo un inesperado renacimiento entre entusiastas del gaming retro y coleccionistas. En una época en la que la industria empuja hacia resoluciones 4K y tasas de fotogramas que superan los 120 FPS, esta consola que corre muchos títulos que siguen despertando interés por razones que van mucho más allá de la potencia bruta.
Muchos podrían cuestionar la vigencia de una consola que no soporta resoluciones modernas ni tecnologías gráficas actuales, sin embargo, lo que a simple vista parece limitado, se convierte en una ventaja para quienes priorizan la experiencia de juego sobre la fidelidad gráfica. Las sombras con dientes de sierra son detalles que hoy podrían verse como defectos, pero en su contexto original eran parte integral de la estética de la época. Y más allá de eso, los juegos siguen siendo perfectamente jugables y, en muchos casos, igual de divertidos.

El sistema operativo de la consola, aunque desactualizado, es funcional y con opciones de modificación cada vez más accesibles. Actualmente, con tan solo una memoria USB y algo de paciencia, es posible activar sistemas que permiten ejecutar backups de juegos y ampliar la biblioteca digital sin mayores complicaciones. Aunque este proceso aún está en pañales, la escena homebrew y modding de Xbox 360 continúa creciendo.Uno de los puntos más fuertes de la Xbox 360 en 2025 es la capacidad de acceso a títulos de generaciones pasadas a través de retrocompatibilidad y emulación. Aunque no todos los juegos de la Xbox original están soportados, sí hay una selección interesante que funciona por medio de un sistema de emulación por software.
Títulos como Ninja Gaiden, Project Zero, y otros clásicos de la primera Xbox están disponibles, aunque algunos presentan glitches menores.
A esto se suma la legendaria librería de Xbox Live Arcade, un escaparate digital que en su momento sirvió como refugio para desarrollos independientes, experimentales o directamente imposibles de encontrar en formato físico. Juegos como Turtles in Time: Re-Shelled, The Simpsons, Dishwasher: Dead Samurai, son ejemplos de experiencias únicas que, en muchos casos, solo están disponibles en esta plataforma.
A nivel de hardware, los precios actuales hacen de la Xbox 360 una opción muy atractiva. Una unidad funcional se puede conseguir por alrededor de $70 USD, y con modificaciones como discos duros de hasta 2 TB es posible montar bibliotecas masivas de juegos que abarcan desde títulos AAA hasta gemas olvidadas.
El precio accesible se extiende a los controles, especialmente en contraste con los mandos de consolas actuales. Aunque muchos de estos ya no se fabrican y las versiones oficiales pueden ser costosas, existen réplicas funcionales que cumplen su propósito, ideales para sesiones multijugador locales.

No obstante, el coleccionismo en Xbox 360 ha comenzado a encarecerse. Juegos como Splatterhouse o Spider-Man: Shattered Dimensions se han vuelto difíciles de encontrar a precios razonables, lo que refleja una tendencia al alza en el valor de títulos físicos, especialmente aquellos que no se encuentran disponibles digitalmente o que nunca fueron retrocompatibles.
La respuesta no es universal. Para quienes ya poseen consolas modernas como la Xbox Series X|S, o incluso un PC bien equipado, la 360 puede parecer innecesaria. Pero para los que desean revivir una época dorada del gaming, explorar títulos únicos o simplemente sumergirse en un ecosistema alternativo, la Xbox 360 representa una cápsula del tiempo perfectamente funcional.
Y es que esta consola no solo sirve para jugar, con emuladores, opciones de reproducción multimedia y una comunidad activa de modders, la Xbox 360 se transforma en un centro de entretenimiento retro altamente personalizable. Para quien valore la exploración, el descubrimiento de joyas olvidadas y la conservación del legado digital, sigue siendo una opción válida, funcional y llena de sorpresas.







