En la memoria colectiva de los 90, la Sega Genesis, o Mega Drive, como se conocía fuera de América, sigue siendo sinónimo de velocidad, acción y un catálogo que marcó época. Aunque su legado se mantiene vivo gracias a recopilaciones y reediciones modernas, todavía hay títulos que pasaron desapercibidos en su momento, pero que ofrecen experiencias únicas. Hoy repasamos seis de esas joyas ocultas que vale la pena redescubrir.
Green Dog: The Beached Surfer Dude! (1992)

Green Dog apostó por un enfoque más relajado y playero. Donde el jugador encarna a un surfista que, tras un accidente, se ve atrapado en un mundo lleno de retos y criaturas peculiares, resolviendo problemas… ¡con un frisbee!. Su apartado gráfico, con un curioso efecto que mezclaba ilustración y fotografía, le daba una personalidad única, no era un plataformas de referencia, pero sus seis fases, dificultad elevada y variedad de mecánicas, incluyendo secuencias aéreas, lo convirtieron en un título sorprendente para quienes le dieron una oportunidad.
Dragon’s Revenge ( 1992)

El pinball en consolas solía ser un pasatiempo secundario… hasta que llegó este título. Dragon’s Revenge mezclaba la física y precisión del pinball con elementos de acción y fantasía oscura dignos de un Golden Axe. Inspirado en el arte de Luis Royo o Frank Frazetta, proponía derrotar jefes y desbloquear áreas usando la bola como arma. Curiosamente, era secuela de Dragon’s Fury (conocido originalmente como Devil’s Crush), pero apostaba por una jugabilidad más dinámica y objetivos que iban más allá de sumar puntos. Un híbrido atípico, adictivo y adelantado a su tiempo.
High Seas Havoc (Data East, 1994)

High Seas Havoc nos ponía en la piel de un capitán pirata en busca de una esmeralda legendaria, acusado en sus dias de estreno de ser un clon de Sonic, su diseño de niveles y control fluido lo diferenciaban, ofreciendo 13 fases llenas de saltos precisos y enemigos desafiantes. No tuvo la exposición que merecía, pero es uno de esos cartuchos que hoy encajan perfectamente en cualquier colección de plataformas de 16 bits.
Weaponlord (Namco/Visual Concepts, 1995)
Un caso atípico y fascinante en el catálogo de Genesis. En plena transición al 3D y con la llegada de PlayStation y Saturn, Weaponlord apareció como un título de lucha medieval extrema, repleto de mecánicas adelantadas a su época: parries, armas destructibles, combos complejos y fatalities que requerían habilidad más que simples secuencias de botones, y con suu control basado en mantener pulsados los botones ofrecía un ritmo único. A pesar de un plantel reducido y dificultad exigente, fue un laboratorio de ideas que inspiraría futuros juegos de lucha. Hoy es recordado como un experimento brillante que mereció mejor suerte.

The Immortal (Electronic Arts, 1991)

RPG occidental en vista isométrica, protagonizado por un mago que explora mazmorras en busca de su maestro Mordamir, con ocho niveles llenos de trampas, combate táctico y uso estratégico de hechizos, The Immortal destacaba por su atmósfera y complejidad. Original de Apple II, tuvo versiones en múltiples sistemas, pero la de Génesis lograba un equilibrio excelente entre control y fidelidad visual, su curva de dificultad y ambientación lo convirtieron en un reto inolvidable para fans de la fantasía medieval.
Un catálogo que sigue dando sorpresas Sega Genesis fue hogar de grandes éxitos, pero también de títulos que, por decisiones comerciales o limitaciones de su tiempo, no alcanzaron la popularidad que merecían. Redescubrir Green Dog, Dragon’s Revenge, High Seas Havoc, Weaponlord y The Immortal es revivir esa etapa en la que la creatividad encontraba formas inesperadas de brillar, incluso lejos de los focos.







