El regreso de Los Cuatro Fantásticos al cine siempre genera expectativa. Tras una historia irregular en la gran pantalla, con un debut casi olvidado en 1994, la adaptación de 2005 que dividió opiniones y el fracaso rotundo de 2015, la nueva entrega, Primeros Pasos (2025), llegaba con la promesa de revitalizar a la Primera Familia de Marvel, con un elenco encabezado por Pedro Pascal, Vanessa Kirby, Joseph Quinn y Ebon Moss-Bachrach, la película se presentó con una campaña publicitaria monumental, tráilers omnipresentes y un aire de gran acontecimiento.

La primera impresión, sin embargo, es desconcertante, el filme oscila entre momentos visualmente brillantes y decisiones narrativas cuestionables que dificultan definir si se trata de una propuesta valiosa o de un nuevo tropiezo en la franquicia. Uno de los mayores aciertos de la cinta es su propuesta visual. La ambientación retrofuturista evoca los años 50 y 60 con un toque de ciencia ficción a lo Los Supersónicos, logrando una atmósfera que combina nostalgia y modernidad, escenarios, vestuarios y peinados transmiten un universo alternativo donde la sociedad convive de manera natural con los héroes.
En este punto, la película rinde homenaje a la estética de los cómics originales, mostrando a los personajes como íconos admirados más que como marginados, en especial a Ben Grimm, quien deja de ser objeto de rechazo para convertirse en una figura respetada.
El trabajo de producción y efectos visuales también marca una diferencia respecto a otras entregas de Marvel recientes. La ciudad retrofuturista y las secuencias espaciales lucen sólidas, con un CGI convincente que devuelve cierta espectacularidad al género.
El problema llega cuando se analiza la trama, la película se plantea como una fusión extraña de géneros: empieza con el tono ligero de una comedia familiar, y transita por reflexiones de ciencia ficción en clave, y remata con ecos de cine de catástrofes al estilo Godzilla. El resultado es una mezcla confusa, con un ritmo irregular y un guion que parece saltar de un tono a otro sin cohesión.

Los flashbacks sobre los orígenes del equipo se muestran casi como anécdotas, y la verdadera amenaza Galactus, llega sin la construcción adecuada, incluso la presencia de Silver Surfer, reinterpretada aquí como “Silver Girl”, no logra imprimir la grandeza que debería acompañar a semejante villano.
Si bien el reparto cumple con solidez, la dirección de los personajes resulta problemática, el caso más notorio es Reed Richards: interpretado por Pedro Pascal, el líder de los Cuatro Fantásticos aparece desdibujado, sin ingenio ni peso dentro del grupo. En los cómics y en adaptaciones previas, Richards es el estratega brillante, capaz de diseñar planes imposibles; aquí, sus decisiones resultan erráticas y sus poderes apenas se aprovechan.
En contraste, Sue Storm recibe un protagonismo mayor, sobre todo por el giro narrativo de su embarazo, aunque esta línea argumental se explota más desde lo anecdótico que desde lo dramático. Johnny Storm y Ben Grimm cumplen con momentos puntuales de espectáculo, pero el equipo en conjunto nunca alcanza la épica que el espectador espera.
El gran dilema de Primeros Pasos es que, pese a su atractivo visual, carece de una historia sólida que conecte emocionalmente, el guion abusa de situaciones absurdas, planes sin lógica y resoluciones torpes que restan credibilidad incluso dentro del género de superhéroes. Los enfrentamientos con Galactus carecen de tensión y la supuesta amenaza planetaria se diluye en secuencias que priorizan la forma sobre el fondo.

El resultado es una cinta que entretiene a ratos, que deslumbra por su escenografía y estética, pero que no consigue dejar huella. A diferencia de películas con limitaciones técnicas pero gran fuerza narrativa, como muchos clásicos de los años 90, aquí ocurre lo contrario: la superficie brilla, pero el corazón de la historia no late.
Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos no es un desastre absoluto, pero tampoco logra consolidarse como la gran reinvención de la franquicia. Es un filme que divide opiniones: algunos espectadores aprecian la propuesta estética y el homenaje a los cómics, mientras otros lo consideran un despropósito narrativo, lo cierto es que nadie parece salir del cine entusiasmado al punto de llamarla la mejor película de Marvel.
Como película introductoria, abre un camino hacia futuros enfrentamientos, incluido el anticipado duelo con el Doctor Doom, pero en lugar de sentar bases firmes, deja la sensación de que Marvel Studios aún no sabe cómo manejar a estos personajes.
La historia de los Cuatro Fantásticos en el cine suma así un capítulo más, lleno de ambición visual, pero también de fallos estructurales que impiden que este “primer paso” se convierta en un verdadero salto hacia adelante.







