Es increíble pensar que ya han pasado 23 años desde el estreno de 28 Días Después, aquella película que redefinió el género zombie en el cine moderno. Estrenada en 2002, esta cinta dirigida por Danny Boyle presentó una visión apocalíptica cruda y realista de un brote de virus de rabia capaz de transformar a los humanos en infectados en cuestión de segundos, para quienes crecieron entre videojuegos y cine de terror, esta historia resonaba con la intensidad de títulos como Resident Evil 3: Nemesis, que nos ofrecía un mundo frenético, brutal y desesperado.
Con la reciente llegada de 28 Años Después, llevábamos más de una década esperando una secuela directa que continuará la historia de la primera entrega. Dirigida por Juan Carlos Fresnadillo y con guion de Boyle y Alex Garland, la película retoma elementos de la segunda entrega, 28 Semanas Después, pero solo aquellos que resultan funcionales para continuar el universo de manera coherente. La historia nos sitúa en una Inglaterra aislada, donde los supervivientes han desarrollado comunidades autosuficientes y primitivas, recordándonos una especie de sociedad medieval post-apocalíptica, sin tecnología moderna ni contacto con el mundo exterior.

El virus de la rabia, que en Latinoamérica se promociona como Exterminio Evolución, ha evolucionado, generando infectados de diferentes tipos: desde los clásicos corredores hasta mutaciones más grandes y peligrosas Esta diversidad intenta dar frescura al género, aunque algunos cambios rompen ciertas reglas establecidas en las entregas anteriores, generando debates sobre la coherencia del universo zombie creado por Boyle.
La película se centra en las relaciones interpersonales, particularmente en la familia protagonista: Jamie (Aaron Taylor-Johnson), Aisla (Jodie Comer) y Spike (Alfie Williams). La narrativa explora la transición de Spike hacia la adolescencia y su enfrentamiento con los riesgos de un mundo infectado, mientras su madre enfrenta alucinaciones que lo llevan a tomar decisiones de alto riesgo. A diferencia de la primera entrega, donde el peligro era inmediato y absoluto, aquí los infectados parecen menos amenazantes, y la película se enfoca más en el drama humano que en el horror puro.
Uno de los aspectos más llamativos de la producción es su estilo visual y sonoro. Desde la fotografía hasta los efectos de sonido, pasando por la utilización de iPhones en algunas escenas, la película busca un realismo inmediato y cercano al espectador, este enfoque remite a la estética de found footage de la primera película, pero con una intención más artística y abstracta, incorporando planosecuencias y cambios de color que reflejan emociones y tensión narrativa.

Sin embargo, esta libertad creativa genera tensiones con la coherencia del universo original. Los infectados mutantes y la evolución del virus plantean explicaciones biológicas complejas, pero algunas decisiones narrativas parecen contradictorias con la mitología establecida en las entregas anteriores, esto recuerda a controversias de franquicias cinematográficas como Alien Covenant, donde la reinterpretación de reglas clásicas puede desconcertar a los fans.
Además, ciertos momentos de la película toman un tono casi cómico o abstracto, alejándose del sentido de peligro constante que caracterizaba a las entregas anteriores. Este enfoque hace que 28 Años Después funcione mejor como una obra independiente, inspirada en el universo original pero sin adherirse estrictamente a sus normas.
28 Años Después no es ni la mejor ni la peor de la saga; es una película que propone una nueva visión del apocalipsis zombie, más centrada en emociones, relaciones humanas y exploración de un mundo transformado. Con una banda sonora sobresaliente, fotografía innovadora y elementos narrativos arriesgados, resulta interesante para quienes buscan explorar el universo de Exterminio desde una perspectiva distinta.
Si eres fanático del género y de la saga original, esta película merece ser vista: un experimento abstracto, un homenaje nostálgico y, al mismo tiempo, un giro inesperado en la historia que redefinió el cine zombie moderno.







