Cuando Tim y Milly deciden dar un paso gigante en su relación y mudarse juntos a los suburbios persiguiendo sus sueños profesionales, no saben que su nueva vida traerá algo más que tranquilidad: un peligro sobrenatural que pondrá a prueba no solo su relación, sino la integridad de sus propios cuerpos. Esta es la premisa de Together, el debut en largometraje del director Michael Shanks, que se convierte en un exponente notable del body horror, un subgénero del terror centrado en las transformaciones grotescas del cuerpo.

Interpretados por Dave Franco y Alison Brie, Tim y Milly son una pareja que traslada su química real a la pantalla. Él es un músico con frustraciones pendientes, ella una docente con una oportunidad profesional prometedora. Su mudanza a una zona casi rural en Estados Unidos los enfrenta a un entorno aparentemente pacífico que pronto se revela inquietantemente hostil. Una fuerza sobrenatural los acecha con la intención de fusionar sus cuerpos, generando escenas de transformación corporal que recuerdan clásicos como The Thing de John Carpenter (1982) y The Fly.
Lo que distingue a Together no es solo la grotesca manipulación física, sino la manera en que Shanks construye el suspense. La película evita los sustos baratos y la exageración visual: en lugar de gritos repentinos o efectos de cámara evidentes, opta por un terror que surge de lo cotidiano, de lo que creemos seguro, y lo transforma en amenaza. Cada escena está pensada para que el espectador sienta incomodidad, anticipación y sorpresa, generando un malestar gradual que culmina en momentos impactantes y memorables.
A nivel técnico, Together sobresale en fotografía y diseño de sonido, con un número limitado de escenarios, el filme logra una atmósfera opresiva y realista. Cada espacio, unas cinco o seis locaciones principales, que se explota al máximo, y los efectos sonoros, desde los crujidos hasta los guiños musicales, refuerzan la tensión. Además, el filme integra referencias al género, rindiendo homenaje a clásicos del body horror, lo que añade capas de apreciación para los conocedores del cine de terror.

El guion, aunque con pequeños detalles que podrían considerarse agujeros narrativos, mantiene al espectador atento y conectado con la historia. Cada personaje, incluso los secundarios, tiene relevancia en la trama, evitando la sensación de elementos desaprovechados, esta coherencia narrativa contribuye a que la experiencia sea envolvente, manteniendo al espectador pendiente de cada desarrollo sin perder el hilo de la historia.
En cuanto a la recepción, Together ha sido bien valorada por el público, alcanzando calificaciones positivas que rondan un 7/10 en plataformas como IMDb, una marca destacable para el género de terror. Su originalidad, la combinación de suspense, terror corporal y exploración de dinámicas de pareja, la convierte en una propuesta fresca y sólida dentro de un cine contemporáneo donde predominan fórmulas más convencionales.
En resumen, Together no es simplemente un filme de terror o body horror; es una experiencia cinematográfica que combina elementos técnicos, narrativos y sensoriales para generar incomodidad, suspenso y fascinación. Para los amantes del género y quienes aprecian un enfoque más psicológico y detallado en las películas de terror, es una obra que vale la pena experimentar en pantalla grande.







