Doom para Game Boy Advance es un port que, aunque limitado por la tecnología de principios de los 2000, logra capturar la esencia del clásico de PC. La adaptación mantiene la acción intensa y la atmósfera infernal que definieron al juego original, aunque con compromisos inevitables debido a las capacidades de la consola portátil, desde el primer momento, el jugador puede notar que el ritmo es consistente y los fotogramas se mantienen estable, pero ciertos desafíos emergen en áreas oscuras o al enfrentar grupos de enemigos en espacios cerrados, la imposibilidad de ajustar la sensibilidad de giro hace que maniobrar en combates intensos sea más complejo que en versiones de consolas modernas, y cambiar de arma requiere precisión al presionar los gatillos, lo que añade un toque de dificultad inesperado.
Otro aspecto importante de esta versión portátil es la censura implementada en Doom GBA, para adaptarse a la clasificación de contenido y a la naturaleza de la consola portátil, varios elementos sangrientos y gráficos del juego original fueron suavizados o eliminados. Los cuerpos de los enemigos desaparecen rápidamente tras ser derrotados, la violencia explícita se reduce y algunos enemigos o escenas emblemáticas se modifican para no mostrar sangre ni gore intenso, eliminando esa sensación de masacre visual que los fanáticos recuerdan Esta adaptación buscaba hacer el juego más accesible a un público más amplio y cumplir con los estándares de la época para consolas portátiles, aunque a costa de perder parte de la crudeza que caracterizaba al título en PC

Además, el sistema de guardado se limita a completar niveles completos, sin posibilidad de salvar en cualquier momento, lo que incentiva la planificación cuidadosa y hace que la exploración sea más tensa. La estructura de los episodios también cambia: los 24 niveles del juego fluyen de manera continua, fusionando los tres episodios principales sin la separación que caracterizaba al original, esto significa que el jugador mantiene todo su arsenal al avanzar de un episodio a otro, pero la simplificación de los niveles hace que algunos secretos y enemigos emblemáticos, como el Ciberdemonio o la spiderdemon, queden fuera.
A nivel técnico, Doom GBA hereda elementos de la versión de Atari Jaguar, una consola que no logró destacarse en ventas, pero cuya codificación permitió que este port funcionara en múltiples dispositivos. Si bien desaparecen enemigos como los espectros y algunos ítems, se conservan mecánicas interesantes, como el botiquín de berserk que permite causar daño masivo con los puños, o la capacidad de completar mapas de manera exhaustiva, el audio, a pesar de las limitaciones del chip de la portátil, logra reproducir la atmósfera sonora característica de Doom, aunque con una selección musical reducida y efectos de sonido simplificados.

Uno de los aciertos del port es su modo multijugador mediante link por cable, ofreciendo mapas exclusivos y la posibilidad de competir con amigos, aunque esta función depende del hardware original, en cuanto a la experiencia personal, el juego mantiene su esencia adictiva, especialmente al intentar completar logros en retro achievements, un desafío que exige precisión y velocidad debido a los limitados puntos de guardado y la imposibilidad de seleccionar niveles libremente.
En conclusión, Doom para Game Boy Advance es una prueba de cómo adaptar un título icónico a un hardware portátil con éxito parcial: conserva la emoción y la acción, introduce retos adicionales por sus limitaciones técnicas y ofrece momentos memorables, aunque inevitablemente sacrifica ciertos elementos que hicieron grande al original. Para quienes buscan experimentar la saga Doom en un formato retro, esta versión sigue siendo una opción recomendable y nostálgica, capaz de ofrecer horas de entretenimiento con sabor clásico.






