Han transcurrido dos años desde el estreno de Megan, aquella película de terror que, con una premisa sencilla, una androide encargada de proteger a una niña, logró captar la atención de un público amante del suspenso y la tecnología. No era una obra perfecta, pero sí un experimento valiente que combinaba la inquietante figura de la inteligencia artificial con tintes de thriller psicológico y acción contenida.
Ahora, con la llegada de Megan 2.0, la secuela que muchos esperaban con recelo, las sensaciones iniciales no fueron las mejores. El tráiler, con una canción de Britney Spears que, honestamente, puede ser catalogado como uno de los peores en años, parecía anticipar una película poco inspirada, sin embargo, la experiencia real en cambió completamente esa percepción.

Megan 2.0 es cómo la narrativa se aleja del terror visceral para transitar por terrenos mucho más cercanos a la ciencia ficción con un enfoque de acción que recuerda, inevitablemente, a ese clásico que marcó a generaciones: Terminator. La saga de Terminator pasó de un thriller oscuro y aterrador en su primera entrega a una superproducción con más acción y reflexión en la segunda, un cambio radical que la llevó a la inmortalidad cinematográfica.
Aunque no se quiere comparar directamente ambas franquicias, sí se observan ecos de esa evolución en Megan 2.0. Aquí, la androide no es solo un asesino sin remordimientos, sino que se convierte en una pieza clave en un juego mucho más grande que involucra fuerzas corporativas, dilemas éticos sobre la inteligencia artificial y la lucha por controlar tecnología capaz de cambiar el mundo.
Desde la producción, la diferencia es palpable, el salto en presupuesto se nota en la calidad de efectos visuales, en la cuidada dirección de arte y en la ejecución de las escenas de acción, que ofrecen coreografías pulidas y bien diseñadas, recordando un poco a esas secuencias clásicas que emocionaron a los espectadores en los 90 y principios de los 2000. Además, el uso del valle inquietante en el diseño de Megan, esa zona donde lo humano y lo artificial se confunden, causando una reacción ambivalente en el espectador, está muy bien manejado, aumentando la tensión y el realismo de la androide.
Otro punto que merece ser destacado es el guion. Aunque no es una obra maestra, sí se nota un esfuerzo por construir una historia coherente, con pocos cabos sueltos, algo que en el cine palomitero de hoy en día no siempre se cumple. Los personajes están bien definidos, sus motivaciones claras, y la inclusión de debates contemporáneos sobre la regulación y el impacto de la IA aporta una capa extra de profundidad que no se esperaba encontrar.

Resulta especialmente interesante la participación del director Gerard Johnstoney del guionista James Wan , reconocido por sus contribuciones al cine de terror con El Conjuro, quienes juntos logran equilibrar acción, drama y reflexión, manteniendo la esencia de la historia original pero adaptándola a los tiempos actuales, donde la inteligencia artificial ya no es solo ficción, sino un fenómeno real y palpable.
En cuanto a la recepción, es una lástima que la película no esté funcionando tan bien en taquilla, y aquí el marketing tiene gran parte de la culpa, ese tráiler inicial, lejos de atraer, pudo haber espantado a muchos potenciales espectadores. Sin embargo, quienes decidieron darle una oportunidad salieron satisfechos, apreciando ese giro inesperado que la hace diferente a tantas otras producciones de acción genéricas.
En definitiva, Megan 2.0 no es una película perfecta ni pretende serlo. No es Terminator 2, ni de lejos, pero representa un salto cualitativo que merece reconocimiento, especialmente para quienes valoran una mezcla equilibrada de ciencia ficción, acción y un planteamiento sobre el futuro de la tecnología que, aunque tratado desde la ficción, invita a la reflexión.
Si se tiene la oportunidad, se recomienda verla en pantalla grande, porque visualmente vale la pena. De lo contrario, esperar a que llegue a streaming y darle una chance con la mente abierta, sin prejuicios basados en un tráiler desafortunado. Megan ha vuelto, y lo ha hecho con una propuesta distinta que puede sorprender a más de uno.







