El 18 de agosto de 1973, Sally, su hermano, su novio y dos amigos emprendieron un viaje que cambiaría para siempre la historia del cine. Lo que parecía una visita rutinaria a la tumba del abuelo y a la antigua casa familiar terminó convirtiéndose en una pesadilla. Esa es la premisa de La Masacre de Texas, dirigida por Tobe Hooper y estrenada en 1974.
Hoy, medio siglo después, este clásico del terror no solo sigue vivo: ha sido reestrenado en salas de cine, en Colombia y en otros paises, demostrando que su fuerza permanece intacta, volver a verla en pantalla grande no es solo un acto de nostalgia: es reencontrarse con una obra que marcó un antes y un después en el género slasher y en el cine de terror en general.
Con un presupuesto de apenas 140.000 dólares y un grupo de actores desconocidos , La Masacre de Texas nació como un experimento casi artesanal. Tobe Hooper, recién graduado de la escuela de cine, se inspiró en referentes como La noche de los muertos vivientes (George A. Romero) y La última casa a la izquierda (Wes Craven), que habían traído el horror al plano cotidiano, alejándose de lo sobrenatural.

El rodaje fue una verdadera pesadilla: temperaturas de más de 40 grados, jornadas maratónicas y decorados construidos con restos de animales reales que, al descomponerse, impregnaban el set con un hedor insoportable, esa crudeza se siente en pantalla: es difícil distinguir cuándo los actores interpretan el terror y cuándo lo están viviendo realmente. Gunnar Hansen, quien interpretó a Leatherface, y Marilyn Burns, inolvidable como Sally Hardesty , quedaron marcados por la experiencia.
El propio equipo creía que la película apenas circularía en videoclubs de bajo perfil, lo que no imaginaron es que, con el tiempo, se transformaría en una pieza de culto. Tanto, que en Texas el 18 de agosto fue declarado oficialmente como El Día de La Masacre de Texas.
Más allá del morbo inicial, la cinta consolidó códigos que se convertirían en sellos del género: el asesino con un arma característica (en este caso, la motosierra), la familia desquiciada, el ambiente opresivo y la figura de la scream queen. Elementos que inspiraron a decenas de directores y que se replicarían en sagas posteriores como Halloween o Viernes 13.
Uno de los debates más interesantes que surgen al revisitar La Masacre de Texas es la idea de que el cine “envejece”, frente a la resolución 4K, los efectos digitales y el lenguaje visual del cine actual, muchos jóvenes espectadores pueden sentir que estos clásicos quedan viejos, sin embargo, como todo arte, el cine es un reflejo de su época.

Así como nadie considera que El Quijote o la Mona Lisa estén anticuados, obras como esta deben juzgarse en su propio contexto histórico, más que caducar, lo que hacen es adquirir nuevas lecturas a medida que la sociedad cambia. De hecho, ese mismo debate atraviesa también a los videojuegos: títulos de los 80, 90 o 2000 pueden parecer limitados para ojos actuales, pero siguen siendo esenciales para entender cómo llegamos a lo que hoy disfrutamos.
Ver La Masacre de Texas en la comodidad de casa, disponible en servicios como Prime Video no es lo mismo que experimentarla en la oscuridad de una sala, la proyección de su 50años en algunos paises, permite transportarse a 1974, sentir la incomodidad de sus escenas, revivir la crudeza de su rodaje y, sobre todo, valorar cómo una película hecha con tan pocos recursos pudo inspirar a generaciones enteras de cineastas.
En tiempos en que la industria reestrena clásicos en cines, no se trata solo de nostalgia: es un homenaje a las raíces de un arte que nunca deja de reinventarse.
La Masacre de Texas no fue la primera película slasher, pero sí una de las más influyentes. Transformó un proyecto casi universitario en una obra que sigue generando discusiones medio siglo después.
Leatherface, con su motosierra y su máscara de piel humana, ya no es solo un personaje del cine de terror: es un símbolo cultural, un recordatorio de que el miedo más perturbador no siempre viene de lo sobrenatural, sino de lo humano.







