Para quienes crecieron en los años 90, hablar de la Sega Genesis es invocar una época de rivalidad sin cuartel, de tardes eternas frente al televisor y de una guerra de consolas que marcó para siempre la historia del videojuego. La lucha entre la Super Nintendo y la Genesis no solo se libró en la potencia de sus chips o en la calidad de sus catálogos, sino en los corazones de millones de jugadores que encontraron en una u otra su primer amor digital.
Con todo lo que ha evolucionado la tecnología, la gran pregunta es inevitable: ¿vale la pena tener una Sega Genesis hoy en día?
Hablar de la Genesis es también hablar de historia personal, muchos jugadores no compraron esta consola por nostalgia, sino que aún conservan la original que sus padres les regalaron en la infancia.Sega una consola diseñada para resistir el paso del tiempo tanto como los recuerdos.
En regiones como Colombia, aunque la proporción de consolas Super Nintendo superaba a la Génesis, su presencia no era tan marginal como muchos creen, en varios hogares tenían una, y se compartían los cartuchos, se intercambiaban revistas y se vivía con pasión una biblioteca de casi 900 juegos, muchos de los cuales se llegaban a probar gracias a la magia del alquiler o el intercambio.

El proceso de elegir entre Super Nintendo y Sega Genesis era, para muchos, casi un rito de paso. Familias enteras debatían cuál consola comprar, muchas veces influenciadas por comerciales agresivos, o incluso demostraciones en puestos de venta improvisados. En más de un caso, la decisión se tomaba frente a una vitrina donde Sonic corría a toda velocidad en una pantalla y Mario exploraba coloridos mundos en otra.
Este enfrentamiento no fue solo de marketing. En el CES de 1991, Sega replicó esta comparación con pantallas lado a lado mostrando Sonic the Hedgehog junto a Super Mario World, una estrategia que impresionó a más de un comprador.
La Sega Genesis se ganó su lugar con un catálogo más agresivo,desde juegos de acción como Golden Axe y Altered Beast hasta títulos de peleas más crudos, como WeaponLord, la consola tenía una vibra diferente. Las cajas plásticas, los manuales a color, el sonido característico al encender un cartucho: todo estaba diseñado para crear una identidad fuerte y distinta.
Aunque la publicidad a veces exageraba las diferencias con Nintendo, lo cierto es que la Genesis encontró su público, iIncluso hoy, esos recuerdos no se borran. La consola, como es de esperarse, fue diseñada para una época analógica. Hoy en día, conectar una Genesis a un televisor moderno requiere adaptadores, cables especiales, capturadoras y, muchas veces, una buena dosis de paciencia.
Además, conseguir los juegos originales no es tarea sencilla, muchos cartuchos con caja y manual pueden costar cifras astronómicas. Para suplir esta dificultad, existen soluciones como los Everdrive, dispositivos que permiten cargar ROMs desde una tarjeta microSD directamente en el hardware original. Los clones baratos funcionan, pero son frágiles. La opción oficial de Krikzz es más robusta, pero también costosa.

Si el objetivo no es el coleccionismo, sino revivir la experiencia de los juegos, existen múltiples caminos:
- Genesis Mini: Una consola oficial con 40 juegos y la posibilidad de ampliarla mediante mods. Su tamaño, estabilidad y facilidad de conexión la hacen ideal para nostálgicos no técnicos.
- Emulación: plataformas como Batocera o RetroArch permiten jugar títulos de Genesis en PCs o incluso celulares, con mejoras visuales
- Lanzamientos oficiales: en Steam, Android y consolas modernas existen recopilaciones como Sega Genesis Classics, que incluyen entornos virtuales, compatibilidad con mods y una interfaz moderna para disfrutar juegos antiguos sin complicaciones.
Una de las razones más fuertes para conservar la consola original es la experiencia del control. El D-Pad de la Genesis fue innovador y cómodo, aunque limitado a tres botones. Hoy existen alternativas modernas como el 8BitDo M30 o el Retro-Bit Big6, que replican el diseño original, pero añaden conectividad inalámbrica y soporte para PC, consolas mini y más.
Para coleccionistas, la sega es una joya que merece estar en su estantería, para los técnicos, es una consola que aún tiene vida si se cuida, para nostálgicos, una conexión directa con la infancia. Para nuevos jugadores, tal vez no sea necesaria, porque existen decenas de formas más prácticas de acceder a su legado.




